Tumi – Cuchillo Ceremonial de oro con turquezas
Comadreja de Oro, platino y turquezas
Cántaro escultórico de oro y crisocola
Casco
Brazos escultóricos de oro
Máscara funeraria de oro
Vaso ceremonial de oro y crisocola
Botella de cerámica

Collar de oro

Vaso retrato de oro

Gorro ceremonial

Collar de oro y crisocola
 

ORO

El "Oro de los yungas” (tan esplendoroso como el Sol de los Incas) brillaba, resplandecía, adornaba, cubría momias y ornamentaba templos; pero no servía de medio de cambio ni cumplía una utilitaria función de riqueza.

En las vitrinas del museo "Oro del Perú" se despliega así, el trabajo de orífices, a lo largo de varios siglos de historia peruana, principalmente en oro preincaico, hay allí adornos de todas las culturas como las narigueras caladas, repujadas, con colgajos de piedra recortada, con juegos de filigrana, con figuras de pájaros, de hombres o de monos, mantos, brazaletes, orejeras y depiladores de Vicus; lagartijas, comadrejas, felinos, bolsas de coca, aretes y cinturones de Frías; pectorales con motivos zoomorfos, llanas o repujadas coronas de Chancay; máscaras funerarias, con rayos retorcidos o serpientes, de Ica; máscaras con bocas abiertas y dentadas, muñequeras, canilleras y espátulas de Nazca.

Los ambientes del museo albergan también la riqueza de los objetos de oro del arte Chimú: finísimos cántaros o huacos de Lambayeque con dos picos abiertos y un puente curvo que los une, grandes máscaras funerarias pintadas de rojo y a veces con colgaduras de piedra en los ojos, coronas con altos penachos, "tumis" o cuchillos ceremoniales con la imagen de un ídolo en la empuñadura y elaborados con tocados de filigrana, vasos rituales con incrustaciones, manos y brazos como grandes guantes repujados, zorros, pájaros, peces, orejeras, pendientes, prendedores, pectorales, collares de número incontable, cetros, vasijitas, mantos adornados con miles de piezas de oro ( a manera de escamas) bolas de oro, colgajos de oro, hasta unas importantes andas de madera con láminas de oro e incrustaciones de piedras preciosas.

Los antiguos peruanos trabajaban los metales en forma magistral, repujar, laminar, grabar, soldar y alear, eran procesos utilizados por los orífices peruanos en el siglo VIII. El procedimiento "cire perdue" (cera perdida), conocido en Oriente y desaparecido en Occidente hasta la época del Renacimiento, era el más empleado: consistía en la reproducción del objeto en resina semi-sólida, recubriéndolo con una capa de cerámica, igual a la de huacos, al quemar, la resina derretida salía por una cobertura, dejando un molde exactamente igual al original, en el que se introduce el metal derretido, para luego de su solidificación romperse la cobertura.

También fue utilizada la siguiente técnica en el Norte del Perú: se martillaba y repujaba o grababa, recortaba y encajaba; luego se endurecía por calentamiento, y después se soldaba a martillo o por fundición, con oro de baja ley o con plata. Usaban para este procedimiento unos hornillos provistos con un tubo de cobre para conducir el aire con el que atizaban el fuego.